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Euforia del ocio y los negocios en Bogotá Imprimir E-Mail
miércoles, 09 de abril de 2008
Turistas ingleses, alemanes y estadounidenses departiendo con amigos criollos en distintas mesas de la plazoleta de comidas del Centro Andino de Bogotá, a las nueve de la noche del primer miércoles de abril, es una escena que se ha vuelto común en muchos sectores de la renovada capital colombiana.

Colombia pasó de ser por mucho tiempo el país evitado por los viajeros, al destino de mayor crecimiento turístico en Sudamérica.

La presencia de los extranjeros se nota en los centros comerciales y en las terrazas al aire libre de los cafés Juan Valdés, al mejor estilo europeo, que están de moda en Bogotá.

La ciudad vive un ambiente de euforia ante las nuevas realidades políticas y económicas.

El país tiene problemas de desajustes sociales, desempleo y corrupción, pero se respiran nuevos aires de esperanza en todos lados.
Los colombianos son el pueblo más feliz del planeta, concluyó un estudio publicado por una encuestadora escandinava.

El curso que han tomado los acontecimientos del gobierno frente a las FARC, después del caso ''Raúl Reyes'', ha devuelto la fe a los colombianos sobre la posibilidad de encontrar una salida al conflicto armado.

El ambiente de optimismo ha dado paso a la cultura del ocio que se manifiesta en las calles, los bares y puntos de reuniones.

La crisis económica de Estados Unidos no se siente en el país. Por el contrario, se respira un clima de bonanza económica y excelentes éxitos empresariales.

En la avenida El Dorado están construyendo el centro comercial más gigantesco de América Latina y en el sur el Centro Mayor, que será el más grande de Bogotá.

Empresas españolas, mexicanas y chilenas compiten por tener alianzas comerciales con Colombia. Brasil adquirió Acerías Paz del Río, en el departamento de Boyacá, una de las industrias mineras de mayor tradición empresarial.

El rendimiento de este negocio ha sido tan positivo que la llegada de dineros a los accionistas creó un boom de la construcción en Tunja. Esta es una ciudad antigua y ligada a la historia colonial, que por tiempo fue llamada la de las tres efes: fría, fea y ''falduda'', por las faldas de sus colinas.

''En la actualidad Tunja tiene los niveles de construcción de polos de desarrollo como Pereira y Armenia'', sostiene el ingeniero Armando Gómez, miembro de la Junta Directiva de la Cámara colombiana de la Construcción.

Otros sitios frecuentados por los visitante son Usaquen, la Calera, Cota, Chía, el parque de la 93 y la zona G y la T, donde se concentran buenos restaurantes de Bogotá.

Los negocios del turismo han recibido enormes estímulos del gobierno del presidente Alvaro Uribe.

La cifra de visitantes el ao pasado estuvo cerca de los dos millones de turistas y la meta es alcanzar cuatro millones para el 2010.

Una de las frases de la campaña oficial para atraer turistas dice: ''El peligro en Colombia es que usted se quede'', debido a sus bellezas naturales, la cordialidad de la gente, la variedad de la cocina y las opciones culturales.

Los visitantes llegan a diario. De Londres llegó un inglés considerado el gurú del fútbol. Promovio el jueves en la Universidad de los Andes una maestría sobre cómo hacer negocios alrededor del fútbol.

Un famoso experto internacional vino a Bogotá para exhibir sus nuevas técnicas en la elaboración de cocteles en los bares.

El viernes el presidente Uribe recibió a Danilo Turk, presidente de Eslovenia y de la Unión Europea, para abordar una agenda multilateral.

Bogotá es una ciudad donde se sienten a gusto los hombres de negocios porque se trabaja intensamente y con empuje de siete a siete, pero la noche es para los restaurantes y la rumba.

Veinticuatro horas después de anunciarse un concierto de Miguel Bosé a fines de abril en Bogotá, todos los boletos ya estaban vendidos. Ante la enorme demanda, el cantautor español decidió presentar un segundo concierto al día siguiente.

Las regiones apartadas de Colombia registran una gran afluencia de viajeros en busca de nuevos destinos.

En la pasada Semana Santa las caravanas de excursionistas fueron hasta Cupiagua, en los llanos de Casanare, a 500 kilómetros al suroriente de Bogotá, en la ruta hacia Venezuela.

''Ese es un epicentro de las exploraciones petroleras que reclama inversiones para atraer turismo'', dijo Clara Martínez, trabajadora social.

Disfruto venir a Colombia, dijo un experto que participa como expositor en un seminario sobre la fabricación de helados que se realiza en Bogotá.

''Los colombianos no saben el paraíso que tienen'', aseguró el empresario argentino. ``Aquí tienen frutas frescas todo el año''.

Dos comerciantes procedentes de Málaga que asistieron al mismo evento dijeron que no regresarían a Espana. ''Después de nuestras investigaciones hemos decidido abrir la heladería en Medellín'', dijeron bromeando.

Así es. El peligro es que la gente que descubre Colombia no se quiere ir.

Artículo tomado de: El Nuevo Herald - USA
Escrito por: Enrique Cordoba
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