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martes, 04 de diciembre de 2007 |
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Una exposición de artesanía y trajes colombianos inicia hoy las jornadas 'Colombia en Íscar' organizadas por el Ayuntamiento y la Diputación de Valladolid, que se celebrarán hasta el 11 de diciembre y pretenden conseguir una mayor integración de la comunidad colombiana en el municipio iscariense.
Hoy 4 de diciembre, a las 18,00 horas, en la entrada del Ayuntamiento iscariense tendrá lugar el acto de inauguración de la exposición de artesanía y trajes de Colombia. Esta muestra permanecerá abierta hasta el día 11 de diciembre, de 8.00 a 14.00 y de 18.00 a 20.00 horas, excepto domingos y festivos. A continuación se proyectarán los vídeos sobre 'Colombia pasión', en el Salón Azul del Ayuntamiento de Íscar.
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domingo, 02 de diciembre de 2007 |
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La palabra barista debería ser unas de las más conocidas en Colombia, ya que constantemente hacemos alarde de producir y exportar el mejor café del mundo. Sin embargo, poco o nada conocemos los Colombianos sobre el Café y sus variaciones o procesos, y peor aún, sobre cómo prepararlo y servirlo de la manera adecuada, como lo hacen en Europa y varios paises, puesto que en nuestro país no existe una verdadera cultura y conocimiento al rededor de los procesos y preparación de éste nuestro producto insignia. Para quienes no lo sepan, un Barista podría definirse como el profesional en la preparación de bebidas a base de expreso; un experto en la mezcla exacta de la presión del agua, temperatura y la dosificación del café, que cuida todos los elementos y que crea nuevas y diferentes bebidas basadas en el café, utilizando para ello diferentes tipos de leche, esencias y licores. Barista es aquel que ha adquirido cierto nivel de experiencia y profesionalismo en la preparación de bebidas de café, calidades, variedades, grados de tostion, equipos de expreso, mantenimiento, arte latte entre otros. Pero ser barista es mucho más que esto. Es una mezcla de arte y pasión, que crea increíbles diseños ya sea solo con el flujo de leche desde un jarro, o dibujando, con una especie de punzón, encima de la espuma de la leche. Aunque popularmente se piense que éste termino proviene del italiano, fue en realidad, desarrollado en Estados Unidos como una derivación de la palabra italiana que significa “Bartender” o Barman el cual es baristi, el artista del bar. |
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domingo, 02 de diciembre de 2007 |
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¿Cómo se hace para llegar a ser un maestro? Eso no es nada fácil. Se necesita estar por encima del bien y del mal. Solo se llega a ello después de tener ciertos años y ser un genio en su profesión y un gran experto en su campo. La excelencia es algo que casi nadie puede alcanzar. Para mí no es un término fácil de usar. En realidad solo dos personas llenan los requisitos. El fin de semana pasado me encontré con el maestro Villegas, uno de los grandes pintores del país. Almorcé con él y su señora, que es excelente cocinera. De origen samario, le encanta preparar platos costeños de suprema calidad. |
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domingo, 02 de diciembre de 2007 |
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Más de treinta años de su vida le costó a Edgar Torres admitir que su opción sexual no tenía por qué obligarlo a ser marginal. Una historia de lucha y superación. EL APERITIVO Corría el mes de enero de 1982, yo tenía 16 años y todas las noches me reunía con mis amigos de la cuadra a perder el tiempo en la esquina. Una noche nos pusimos a jugar tarro. Cuando recién comenzamos la segunda ronda, observé cuando Sebastián saltó el muro de la escuela para ocultarse allí. El era un vecino de mi edad que de tiempo atrás me hacía sentir un cosquilleo perturbador. Sin pensarlo dos veces tomé impulso y lo seguí. Salté el muro y corrí hacia él haciéndome el desentendido. Puse mi dedo en el labio indicándole que guardara silencio. Con voz cómplice le dije: - Aquí podemos esperar y libertarlos a todos-. Estábamos tendidos en el pasto y empezaba a oscurecer. Afuera se oía el bullicio de la calle, pero yo sólo escuchaba los latidos de mi corazón. Sebastián siempre me ponía nervioso. En las tardes cuando practicábamos ejercicios en la barra me extasiaba mirándolo. Sus ojos tenían una malicia que contrastaba con dos hoyuelos que se formaban en las mejillas cuando se reía. El corte de cabello raso, como de soldado, lo hacían ver muy varonil. Usaba los jeans apretados, lo que hacía que sus caderas y muslos se vieran provocativos. ¡Dios mío! Si que me gustaba su manera de hablar. Después de unos cuantos minutos de estar ahí en silencio, escuchamos un ruido. Nuestros cuerpos se juntaron. El calor empezó a quemarme. Mi respiración se convirtió en un jadeo. Mi corazón latía frenéticamente. De repente, sin mediar palabra, el volcán que bullía en mi interior estalló. Sin darme cuenta, mis manos empezaron a tocarlo. ¡Y qué alegría: me correspondió! Nos sumergimos en un intercambio de afanosas caricias y nada pudo detenernos. Sebastián se convirtió en mi primer amor y el barrio Keneddy en el paraíso para vivirlo. El parque, que quedaba a una cuadra de mi casa, se convirtió en el refugio perfecto. Era un terreno ondulado, con arbustos y maleza donde las parejas se escondían para hacer el amor. Había dos canchas de fútbol, donde a veces jugábamos picaditos. Al frente había una laguna de la que, con el agua hasta el pecho, y enterrados en el lodo, sacábamos lombrices para vendérselas los domingos a los pescadores que las usaban como carnada. Con el dinero que conseguíamos, nos íbamos ver las películas de Bruce Lee. Comprábamos toda clase de galguerías, que devorábamos después del sexo. Oíamos rock and roll, fumábamos a hurtadillas y hasta probamos la marihuana juntos. La marihuana nos sensibilizaba. Gracias a ella, hacíamos largas caminatas, hablábamos de lo divino y lo humano. Convertíamos cualquier tema trivial en un debate filosófico. Divagábamos sobre nuestro futuro. Nos sentíamos libres y dueños del mundo. Pero la dicha nos iba a durar poco. Una tarde nos encerramos, como siempre, en mi cuarto. Cansados, después de una jornada de pasión, nos quedamos dormidos. Se hizo tarde y cuando Sebastián salió corriendo, se estrelló con mi mamá que volvía del trabajo. Las velas de incienso que había prendido no alcanzaron a mitigar el olor de la marihuana. El desorden en mi cama era acusador. La desilusión de mi mamá no pudo ser mayor. Ya podrán imaginar lo que siguió. La paliza que recibí fue demasiado severa. Pero más que los golpes me dolieron sus palabras de censura y su consternación. Ese día empezó mi confusión. Como castigo me mandaron a vivir con unos tíos en Barranquilla. Mi mamá tenía la esperanza de que yo cambiara. Que mis pasiones se sosegaran. |
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