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Cocinar en TV es el nuevo reto para los chefs de Bogotá Imprimir E-Mail
miércoles, 30 de enero de 2008
El desafío de Francois Cornelis, chef del Resturante La Cigale (Bogotá), es mostrar en pantalla el lado amable de la cocina.Cuando la producción de Fox pasó por Khemia, el restaurante de Paula Silva, lo hizo con la intención de hacerle una nota al restaurante, pero ahora realizarán programas para Fox Telecolombia.

Pero la productora del programa Puro chef, Claudia Faciolince, terminó invitando a la chef caleña -ex alumna del taller de El Bulli, del español Ferrán Adriá- a hacer audiciones.

"Recuerdo que me dio mucha risa y mi sonrisa les gustó", explicó Silva, al recordar ese primer contacto con la cámara de televisión.

Rápidamente experimentó la diferencia entre cocinar para su restaurante y hacerlo para la cámara.

No se puede meter la mano por delante de la sartén y cambia mucho la forma de levantar los alimentos y preparar una receta sonriendo, al tiempo que da instrucciones a una persona que los televidentes no ven.

Lo principal, le dijeron, fue tratar de proyectar su personalidad dentro del programa, a la par que se desarrollan las recetas. "Nos pidieron 15 recetas -recuerda Silva-.

Evidentemente deben realizarse en poco tiempo, así que se definió desde antes qué había que llevar hecho. Después, se organizaron algunos programas en los que vamos a trabajar con otros de los chefs seleccionados".
 
Silva ha posicionado a Khemia, ubicado en la Zona G bogotana, como un restaurante de vanguardia, que ofrece experiencias nuevas de sabores y texturas.

Algo de eso se verá en sus programas, aunque admite que muchas de las cosas que preparara en el programa son fáciles de hacer en casa, tales como la primera receta que pensó para el espacio: sushi rolls con atún. "Es obvio que en algunas recetas voy a hacer espumas, gelatinas y aires, pero no serán la base principal".
 
La chef y propietaria del restaurante Leo, Cocina y Cava abrió este lunes su bar Imprimir E-Mail
miércoles, 30 de enero de 2008
Reúne en un mismo recinto lo clásico, lo romántico y, por qué no, lo erótico, con una comida ligera en la que, al estilo de tapas, se hace un recorrido por el territorio nacional.

Cuando el reloj se acercó a las 7 de la noche, el pasaje Santa Cruz de Mompox, en el centro de Bogotá, se convirtió en el escenario para un espectáculo de tango y ópera con sonidos digitales, mientras todo se llenó de juegos de luces en los que no faltó la gama de los violetas, morados, lilas y fucsias.

Al entrar, unas escaleras doradas parten en dos el lugar. En el segundo piso, el primer golpe de vista corre por cuenta de los muebles en terciopelo morado, que contrastan con las paredes rojas.

El diseño combina el pin-up con el voyerismo, pues las mesas redondas y bajas tienen una figura femenina en poses sugestivas, muy al discreto estilo de comienzos del siglo pasado. Estas decoraciones son obra de las artistas Verónica Trujillo y Nohemí Pérez.
 
Dígame qué come su madre y le diré quién es... (Opinión) Imprimir E-Mail
lunes, 07 de enero de 2008
Sin duda, el francés Auguste Escoffier es el chef más importante que jamás haya vivido. Hoy, con excepción de los que practican cocina molecular, debemos a él la forma en que trabajamos en la cocina.

Casi no hay restaurantes que no tengan recetas estándar que no salgan de su obra maestra Ma Cuisine.

No existen puestos en la cocina que no estén creados por él. Su influencia lleva más de 100 años. Mucho menos conocida es su influencia como filósofo. Él dijo que "la nostalgia es simplemente un deseo para encontrar la comida de su juventud".

No se debe confundir la falta de la familia con la falta de buena mesa. Para mí, como para él, es parte de la psicología y de la cultura.

Nuestra cocina no es un ancla cultural. Hemos abandonado la buena mesa colombiana en búsqueda de algo diferente. Nuestros platos nos parecen anticuados. El complejo de inferioridad es enorme pues seguimos la moda mundial.

Un francés jamás dejaría de comer su adorado coq au vin, ni porque pase de moda, así el plato exista hace más de cien años. Ellos están orgullosos de él.
 
La balanza está mal nivelada Imprimir E-Mail
lunes, 07 de enero de 2008
"Los colombianos comemos como si quisiéramos engordar para el 31 de diciembre. Arroz, azúcar, papa, plátano, panela, chocolate, gaseosa y yuca son los alimentos de mayor consumo en el país. La tendencia es que contamos con menos tiempo para comer, pero consumimos más calorías de las que podemos quemar".

Así lo determinaron la International Life Science Institute, la Fundación Colombiana de Obesidad, la Asociación Colombiana de Nutrición Clínica y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), tras analizar los hábitos de consumo de alimentos en el país y presentarlos en el foro ¿Qué y cómo comemos los colombianos? Alimentación y Estilo de Vida saludable.

Su análisis también determinó que muchas veces se olvida que los factores de riesgo de muchas enfermedades como la hipertensión, las cardiovasculares, el sobrepeso, la obesidad y la diabetes son causadas por hábitos de alimentación poco saludables.

"Es que la dieta en el país no es balanceada. Hay un consumo excesivo de carbohidratos con respecto al valor calórico total, por lo cual es necesario desarrollar un trabajo arduo, enfocado en la promoción de una dieta variada, con énfasis en el consumo de frutas y verduras", explicó la doctora Zulma Fonseca, epidemióloga del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF).

Hay serios problemas con el consumo de frutas, por ejemplo, tanto que el grupo de personas que menos las consumen son los niños de 2 a 3 años de edad. Es decir, el chicle ganó la partido.

Las verduras tampoco salen bien libradas. Pues con la mayoría de edad llega la rebeldía alimenticia, pues los que menos las comen son las personas de 19 a 50 años.

Según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud los problemas alimentarios y nutricionales más graves se presentan en los niveles 1 y 2 del Sisbén y en el área rural.

La epidemióloga del ICBF explicó, además, que los hábitos alimentarios de los colombianos incluyen alimentos de muy bajo valor nutricional como las gaseosas. Está comprobado entonces, científicamente, que comemos mal. Hay que tener en cuenta, también, que comer en exceso, la poca actividad física, el sedentarismo y el bajo consumo de agua son también responsables del sobrepeso.
 
Andrés Carne de Res, el epicentro de la febril rumba bogotana Imprimir E-Mail
sábado, 29 de diciembre de 2007

El restaurante-bailadero Andrés Carne de Res es un lugar privilegiado para la febril rumba bogotana y, por su peculiar decoración, estilo y ambiente original, se ha convertido en un lugar imprescindible para los turistas que visitan esta capital.

El prestigio alcanzado tras 25 años de funcionamiento en una vieja casona de madera, en la sabana de Bogotá, lo ha llevado a convertirse en el sitio de diversión más visitado por nacionales y extranjeros para disfrutar de la verdadera rumba colombiana.

Para sus adictos comensales, el Andrés Carne de Res es único en Latinoamérica. Desde sus molinos de viento en la entrada y hasta los numerosos objetos, máscaras, fotos y lámparas rojas que cuelgan de su techo, lo hacen incomparable.

"Es un museo abierto. Hay colgados desde un maletín de un abuelito, hasta una lata dentro de un cuadro, desde una marca antigua, hasta un aviso de un bus", señaló el comediante colombiano Andrés López, uno de sus más asiduos visitantes.

 
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