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jueves, 20 de marzo de 2008 |
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 | Candelaria Mateus aprendió a cocinar en el campo, donde inventaba recetas con carne. Luego se fue a trabajar en restaurantes de Bucaramanga, donde conoció el sabor de la hormiga. | Por ejemplo, hizo una salsa que agrega a la sobrebarriga enrollada. Con eso busca ganarse un puesto entre los principales platos de la comida santandereana. El plato, que cuesta 28 mil pesos en el Hotel Internacional La Triada, es fruto del ingenio de Candelaria Mateus, una cocinera oriunda de Villavicencio (Meta), que se dio a la tarea de hacerle reingeniería a la culinaria de este departamento sin que esta perdiera sus orígenes centenarios. A las hormigas culonas que por esta época abundan en los alrededores del municipio de Villanueva (Santander) y que el santandereano ingiere como pasabocas, Candelaria les dio un uso diferente: las mezcló con vino tinto, miel, ajo y guiso a base de tomate y pimentón para crear una salsa y darle un nuevo sabor a la tradicional sobrebarriga. |
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martes, 18 de marzo de 2008 |
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De 70 mil toneladas de pesca en los setenta, el país pasó a producir 6 mil el año pasado. Ahora, hay qué traerlos desde Argentina, Uruguay, Perú, Chile, España, Ecuador, Brasil y Venezuela. Los pescados congelados de Vietnam comenzaron a llegar al país desde hace ocho meses.
Su presencia era prácticamente desconocida y salió a relucir en la víspera de Semana Santa, época en que por la gran demanda de esta carne, para la vigilia, se evidencia la alarmante escasez de pescado de río en los mercados. |
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sábado, 15 de marzo de 2008 |
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El viajero de 'Sin reservas', emitido por Travel & Living, dijo que el país es único por "la mezcla afrocaribe, indígena y española, la diversidad de las regiones y la variedad de ingredientes". Bourdain pasó por por Cartagena y en Tierra Bomba, comió langosta. Visitó el mercado de Bazurto, se tomó una sopa de tortuga y comió los huevos de este reptil y probó la arepa e' huevo. En Antioquia, tomó sancocho en las comunas y repitió mondongo, Esa variedad es seductora para un hombre que, después de probar y probar, dice que el cielo para él sería comer sushi en Japón o sopa de noodles en Vietnam, mientras que el infierno podría ser la comida rápida norteamericana en Cincinnati. |
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martes, 04 de marzo de 2008 |
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Se gozaba ese trabajo que él mismo se había inventado.
Kendon McDonald enseñó a comer a muchos colombianos. Pero también dio de comer a miles. Su paso por un restaurante transformaba la suerte del lugar y su visita a una región la convertía en destino gastronómico y turístico. Este escocés, que llegó para conocer el país de García Márquez, logró la rareza de ser un crítico temido y querido. No fue ni un chef de siempre, ni un escritor de carrera, aunque fue conocido por ambas cosas.
Comenzó en Colombia dando clases de inglés y asesorando en cultura general a jóvenes reporteros del Noticiero QAP. Como Balzac (que, según dicen, escribió durante 10 años con seudónimo mientras aprendía el oficio), Kendon publicó primero en La Nota Económica, bajo el nombre de Messie Le Tangerine. Allí afiló la pluma y la lengua que, después, con su sonoro nombre, le darían fama. Metido en su amada farándula, emprendió una batalla sin precedentes por la cocina colombiana y atacó el esnobismo de la fusión y la comida internacional. Puso de moda a los chefs. Decía que si antes era una carrera a la que los padres ricos mandaban al hijo fracasado, ahora es la profesión a la que envían al orgullo de la familia. Cuando vio que se estaban 'vedetizando', los conminó a volver a lo propio, a comprar en la plaza de mercado, a capacitar a sus empleados, a respetar a los clientes. Decía que un negocio no debe tener meseros, sino vendedores. Y sacó a chefs de restaurantes de estrato 7 a cocinar para 1.000 niños pobres en Ciudad Bolívar. Tenía el propósito de crear una fundación con su nombre.
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domingo, 02 de marzo de 2008 |
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Con la misma frescura con la que conversa de sus recetas y su vida personal, esta barranquillera presenta sus dos programas de cocina en la televisión estadounidense. Se trata de 'Simply Delicioso' en inglés para el canal Food Network y 'Delicioso' en español para la cadena Galavisión/Univisión. Tal vez esa espontaneidad es la que ha hecho que hoy Hoffman sea una de las chef más queridas por el público estadounidense, al punto de llenar durante tres días (con más de mil asistentes) sus diferentes presentaciones el pasado fin de semana, durante el festival gastronómico de Miami, uno de los mas grandes del mundo. "Esta es mi segundo año en el Festival. El domingo tuve más de mil y pico personas sentadas. Como será que me dieron el escenario principal. Porque el año pasado tuve el más pequeño de 400 personas", comenta esta barranquillera de 42 años amante del sancoho y de los pandebonos. Su manera de ser descomplicada y carismática le permitió lanzarse a la televisión sin tener experiencia. "Yo creo -recuerda con gracia- que fue un poco esa ignorancia de mi parte y el deseo de medírmele a todo lo que me motivaron a hacerlo sin saber en lo que me metía. Siempre me acuerdo de lo que me decía mi padre cuando niña: perder por no atreverse es triste". Por el trabajo de su padre, se crió entre Colombia, las Antillas y Estados Unidos, donde se radicó a finales de los años ochenta. Allí abrió, primero, un almacén y luego el restaurante Rocca, con el que comenzó a cautivar a sus comensales. Por ese tiempo, una amiga que tenía un programa local de televisión le propuso que presentara un segmento de cocina. "A mi me sonó la idea y empecé. De allí me llamaron de revista Buenhogar, luego de 'Despierta América', y nueve años después aquí estoy sentada con dos programas, uno en español y otro en inglés". Su pasión gastronómica le viene, prácticamente, desde que tiene uso de razón, pues creció metida en una cocina al lado de su madre (chef del Cordon Bleu) quien tuvo una casa de banquetes en Bogotá y Curazao. "De niña trabajaba para mi mamá en la casa de banquetes para conseguir mi plata de bolsillo". |
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