Eso de que comer sano es sinónimo de pasar hambre o de someter el paladar a sabores poco placenteros, es un argumento que ya se cae de su propio peso y no es disculpa para no llevar una dieta saludable.
Hoy, el mercado ofrece opciones diferentes a la hora de comprar, preparar o comer, y eso no implica renunciar a uno de los grandes placeres de la vida: un buen plato en la mesa. Coma y disfrute sin excesos.
“Una persona tendrá una salud adecuada según haya sido su alimentación desde el primer día de vida. Saber comer es lograr una buena salud con los años. El exceso de fritos y dulces, generalmente tiene un tipo de grasa que va a producir daño en las arterias, tapándolas y convirtiéndose en una de las principales causas de infarto”, advirtió Alexis Llamas Jiménez, directora del programa cardiovascular de la Clínica Las Américas y presidenta de la Fundación Colombiana del Corazón.
Solo por mencionar algunas, las enfermedades que con más frecuencia se desarrollan a partir de una mala alimentación son el infarto y la hipertensión, seguidas de otros factores de riesgo como la obesidad y la diabetes.
“El 20 por ciento de nuestra población tiene cifras de presión arterial elevada y es una evidencia muy sólida que ingerir sal de manera abundante en los alimentos, facilita el desarrollo de la hipertensión. Si se logra bajar el consumo de sal en la dieta, disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares y de los riñones”, señaló Carlos José Jaramillo , cardiólogo del Hospital Universitario San Vicente Fundación.
Abra campo en su plato
Aunque para cada persona existen algunas recomendaciones específicas en su alimentación, hay algunos aspectos generales que no deben pasar en vano para nadie.
Para empezar, toda persona debe hacer en el día tres comidas principales. Por lo tanto, en su plato siempre será necesario abrir espacio para la proteína, la harina, los vegetales y las frutas. Eso hará que se sienta más satisfecha y no tenga necesidad de acudir a alimentos perjudiciales para su salud.
“Independientemente de sus condiciones individuales, los alimentos que toda persona debe evitar son los ricos en grasas trans, saturadas y colesterol. Entre ellos se cuentan las mantecas, los productos de panificación hojaldrados y las comidas rápidas no preparadas en casa. También se deben evitar o controlar los azúcares simples o refinados como la panela, miel, mermeladas, bocadillos y bebidas azucaradas, pues pueden aumentar los niveles de triglicéridos”, indicó Doris Pareja Acevedo , nutricionista dietista de la Clínica Las Américas.
De acuerdo con las organizaciones internacionales de la salud como la AHA (Asociación Americana del Corazón, por sus siglas en inglés), FDA (Agencia de Drogas y Alimentos) y la Fundación Colombiana del Corazón, la alimentación de todo individuo debe contener cinco porciones diarias entre frutas y vegetales, incluir variedades verdes, rojas y anaranjadas. Consumir granos enteros, es decir, leguminosas como fríjoles, garbanzos, lentejas, alverjas, habas, nuez y maní. Una o dos veces por semana, optar por pescados altos en omega 3: trucha, atún, merluza, pargo, sierra, sardina y salmón.
Es importante aclarar que la cantidad de los alimentos ingeridos, depende de las necesidades y requerimientos individuales, que se calculan según el peso, estatura, sexo, actividad física y composición corporal. Por eso, siempre será necesario acudir al especialista cuando de alimentarse bien se trata.
Seguir leyendo →»
Comentarios Recientes :